Bruno Unna

Palabras desnudas, privadas de vergüenza (y de sentido)

«Culpable» es la palabra

La palabra camina con lentitud, arrastrando un peso inmenso. Se detiene de vez en cuando, fatigada, abre la boca para llenarse de aire y vaciarse de vida, y con resignación prosigue su doloroso andar. Paga la palabra su culpa, de esa indignante manera.

Cuando por azar pasa la palabra junto a mí, me mira con pesadumbre, como esperando mi piedad. Quiere que me acerque, que extienda mi mano y la acaricie como a un perro. Quiere que la mire con lástima, que me conduela, que la perdone. Me acerco, para escupir sobre ella. La miro con resentimiento, con un desvanecido odio que ya raya en la indiferencia. Paga la palabra su deuda, humillada y sin esperanza.

Al marcharse ha dejado la palabra su esencia como rastro. Se ha desvanecido, entregada a su causa sin reclamar más tesoro que saberse útil. La más barata de las putas, la palabra. Abnegada y traicionera a la vez, era una hermosa criatura con mal aliento.

¿Cuál es la culpa de la palabra? No: la palabra es culpable.

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One Response

  1. Jose Luis Espinosa dice:

    hola bruno como estas… escribeme por favor jlespinosa@hotmail.com

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