Bruno Unna

Palabras desnudas, privadas de vergüenza (y de sentido)

Helena de Troya


La escena habitual por las noches es que hay que contar una historia a los niños para que se duerman. Hoy me decanto por el clásico de Homero: La Iliada. Tras haber contado brevemente quiénes fueron Menelao, Helena, Agamenón, Aquiles, Príamo, Héctor y Paris, les digo que Helena era hermosa, muy hermosa.

Yo: Helena, la esposa de Menelao, era tan hermosa que Paris se enamoró de ella, y decidió robársela.

Sofía: ¿Y a quién se la robó?

Yo: Pues a Menelao; Helena era la esposa de Menelao. ¿Continúo?

Sofía y Brunito: ¡Sí, sí!

Yo: Bueno, pues como les decía, Paris se robó a Helena y se la llevó a…

Sofía: ¡Pero eso está muy mal!

Yo: ¿Qué está muy mal, Sofi?

Sofía: Que se la haya robado. Hubiera tenido que pedírsela prestada, ¿verdad papi?

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Archivado en: Family, History, Humour, Literature

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