Posts Tagged ocurrencias
¿En qué concepto me tiene mi hijo?
Es de noche ya, y a Brunito se le antoja un dulce:
- Papi, ¿me das un dulce?
- No, pequeño. Ya es muy tarde y no debes comer más dulces.
Pasa un rato. Me alejo, con rumbo a la cocina. Detrás de mí, con sigilo, viene Brunito:
- Papi: ¡eres muy cabrón!
Add comment April 29, 2008
Comienza con la letra ele
Mabel y Brunito juegan al «veo, veo», un juego muy popular entre los niños de este país. A Mabel le toca escoger una cosa, y a Brunito adivinar. Así que comienza Mabel:
- Veo, veo…
- ¿Qué ves?
- Una cosita.
- ¿Y qué cosita es?
- Comienza con la letra ele.
- ¡Un elefante!
Add comment April 20, 2008
Afortunado
El diálogo, a la hora del desayuno:
Brunito: me voy a poner aquí, a tu lado (mientras se sienta, efectivamente a mi lado).
Yo: ¡qué bueno! Soy muy afortunado.
Brunito: ¡mucho!
Add comment November 25, 2007
Uno, dos, tres, cuatro: ¡labadodada!
Yo (susurrando al oído de Bruno): Uno, dos, tres, cuatro: ¡labadodada!
Brunito: ¡No digas eso!
Yo: ¿Pero por qué? ¡Si a ti te encanta esa frase, tú la inventaste!
Brunito (entre risotadas): Uno, dos, tres, cuatro: ¡labadodada!
Esa frase es un absurdo que se ha «institucionalizado» dentro de la familia. La ha inventado Brunito, y no tenemos la menor idea de dónde la sacó, qué significa o por qué le gusta tanto. Pero cuando está contento es común que llegue diciendo: «uno, dos, tres cuatro: ¡labadodada!».
Esa y otras ocurrencias tienen una naturaleza atesorable. Absurda a priori, pero que adquieren su significación a base del uso, de los contextos de su uso. Ahora, decir esa frase y algunas otras me permite abrir un canal de comunicaciones con él. Es una suerte de contraseña, de complicidad. Un pasaporte a su risa mágica. Un pretexto para cargarlo y besuquearlo hasta que me dice «¡basta, no me beses más!».
Add comment November 15, 2007
¿Qué día es hoy?
Mabel: ¿qué día es hoy?
Yo: um… miércoles, me parece.
Sofía: no, no: hoy es martes. Mami me lo dijo ayer.
Add comment October 6, 2007
Mi recompensa
Hora de dormir (a los niños). Tras apagar la luz y salir, Bruno me grita repetidamente: «papi, ¡ven!; papi, ¡ven!». Finalmente, decido entrar.
Yo: ¿Qué pasó, Bruno?
Brunito: Gracias por venir. Quédate contigo (sic).
Yo: Bueno, pero sólo unos momentos (y me acuesto con él en su camita).
Brunito (abrazándome por el cuello): ¡Eres el mejor!
Add comment September 7, 2007
Orbullo
Brunito: ¿le dices a Nemo que ya lo solté?
Yo: Nemo, ya te soltaron.
Brunito: estoy muy orbulloso de ti.
Add comment July 17, 2007
Cuevas blandas
Esos diálogos nocturnos son tan ilustrativos para mí…
Brunito: ¿qué es esto? ¿Una cueva?
Yo: sí, es una cueva blanda.
Brunito: ¿una cueva blanda? ¿Del monstruo blando?
Yo: sí, la cueva blanda del monstruo blando.
Brunito: ¡no, es una cobija!
1 comment May 22, 2007
¿Por qué no te has ido?
Suponiendo que Sofía y Brunito ya dormían (por fin, quiero decir), comienzo a levantarme.
Brunito: ¡no te vayas!
Yo (susurrando): bueno, bueno.
…
Vuelvo a intentarlo.
Brunito: ¡no te vayas!
Yo: no, no te preocupes.
…
Brunito: ¿estás ahí?
Yo: sí.
Brunito: ¿y por qué?
Yo: um… ¡por que tú me lo pediste!
…
Brunito: ¿por qué no te has ido?
Yo: ¡joder, macho: tú me ordenaste que me quedara!
…
Finalmente se durmió.
1 comment May 16, 2007



